Medicina funcional y Procesos neoplásicos
RICHEMONT
Probióticos en diarrea asociada a antibiótico
Online
La música cura… ¿las almas?

En una sociedad como la actual en la que buscamos soluciones médicas y/o farmacológicas a todos nuestros problemas ya sean de #salud, sociales o incluso personales, quizás deberíamos plantearnos bajarnos del tren (incluso si es necesario en plena marcha…) , reflexionar un poco y buscar aquellas soluciones que están en nuestra mano o aquellas alternativas que pueden ayudarnos a mejorar nuestro bienestar.Reconozco que como #medico de familia me encuentro en un momento personal y profesional en el que me planteo tantas cosas hasta ahora asumidas por nuestra profesión que quizás podría parecer extraño a ojos de cualquier compañero de profesión pero que creo pueden aportar algo de luz a muchos de nuestros (y vuestros…) quebraderos de cabeza y problemas diarios. Planteamientos en #consulta que van desde el momento de la recepción del paciente, a la comunicación con éste así como el abordaje de sus problemas y #patologias diversas.En concreto, en este post, me gustaría centrarme en la atención al paciente en consulta y la #comunicacion con el mismo. Mi práctica #clínica ha cambiado muchísimo en los últimos años respecto a los inicios de la misma. Durante todo este tiempo he atendido #pacientes más contentos o enfadados, más o menos sensibles, cada uno con sus problemas distintos y sus particularidades… cada uno con su mundo, incluso yo mismo con el mío… Algunas consultas han sido más cómodas y otras más incómodas y cada una ha conllevado su tiempo, su tempo y su ritmo, su encabezamiento, su nudo y su enlace… como una inolvidable novela o una extraordinaria canción… Aun así, siempre he echado de menos algo…Y así fue como un día, hace ya algunos años, con la idea de normalizar mi entorno de trabajo y mimetizarlo a mi entorno personal, haciéndolo lo más próximo y cercano posible al paciente y a lo que soy realmente como persona, pensé añadir el componente que creía que faltaba desde mi humilde punto de vista, la #musica… Si, la música lleva acompañándome toda la vida a nivel personal, en esos momentos que recuerdas toda la vida, en esos instantes en los que hay algo que celebrar e incluso en esos en los que preferirías olvidar… Así es, ha sido y será toda la vida, así que… ¿porqué no introducir la música dentro de la consulta e incluso como terapia para ciertos pacientes? ¿Cabe la música dentro del hermetismo (hasta ahora) de una consulta o acto médico? Desde mi punto de vista, por supuesto…Y así es como, desde hace unos años, y tras una inicial y evidente reacción de sorpresa por parte de compañeros y pacientes, la música me ha ayudado a crear ambientes más cercanos y familiares en esos momentos difíciles en consulta, a conseguir rebajar esas tensiones en consultas complicadas o ese apoyo de fondo a los silencios incómodos (y por otra parte necesarios) presentes en muchas conversaciones, en ocasiones a llegar a ese punto de encuentro entre médico y paciente e incluso en ocasiones a olvidarnos de la “separación” existente en la relación médico-paciente gracias a esos gustos musicales en común encontrar ese punto de relajación necesario para que la consulta fluya como es debido… Desde entonces mis listas de #spotify (@sergiue) son nuestro compañero diario de batallas y nos acompañan en cada una de las historias personales…¿La música amansa “las fieras”? Eso me dice la gente en un tono algo jocoso… Pero yo más bien diría que la música nos transporta a ese estado de relajación y paz interior al que desearíamos llegar todos si no estuviéramos viviendo en esta sociedad de “altas velocidades, reactividades e intolerancias”, nos transporta a vivir ese preciso instante, ese momento de comunicación agradable entre médico y paciente, con ese fondo suave que nos acompaña en el proceso del planteamiento del problema y la búsqueda común de su posible solución. Por otra parte, debemos empezar a atrevernos a aplicar la música también al entorno del paciente, es decir, a su domicilio y como terapia o acompañamiento… Más de un paciente durante todo este tiempo se ha ido de mi consulta con la única recomendación de escuchar música, cerrar los ojos e intentar conseguir ese equilibrio sintiendo el movimiento de las notas musicales, las que sean… sobre gustos si que no hay nada escrito… y el resultado no ha podido ser más que positivo.En una era en la que la mayoría de problemas “médicos” son problemas “sociales” y “personales”, utilicemos todas las estrategias que tenemos a nuestro alcance y que además produzcan la menor #yatrogenia al paciente…Yo lo tengo claro, mi estrategia es la música… ya lo dice una de mis composiciones recientes: “La música cura, la música salva, la música es siempre la pieza que falta…” y si no te falta la música, todo irá mejor… seguro…
¿Qué sabes de… el estrés?

Se le llama estrés al estado de tensión emocional y física provocado por situaciones en las que somos sometidos a demandas o desafíos que exceden nuestra capacidad de respuesta habitual. Las 3 fases del estrés según el Dr. Hans Selye son: Fase de Alarma: el organismo detecta las señales y se adapta al estímulo, con una fase inicial de fatiga y una posterior de compensación. Fase de Resistencia: el organismo repara los daños provocados por el estado de alarma. Fase de Agotamiento: el organismo permanece en alerta todo el día, hay una supercompensación de los síntomas y finalmente reduce sus capacidades de reacción y se produce una fatiga y cronificación del estrés. FISIOLOGÍA Y MECANISMO DE ACCIÓN Nuestro organismo está capacitado para gestionar un estrés considerado normal durante aproximadamente unos 45 días. El estrés de corta duración activa la producción de dopamina, adrenalina y noradrenalina (que generará una inflamación de unos 30-50 minutos) y estas por medio de la activación del eje hipotálamo-hipofisario-suprarenal activan la producción de cortisol a niveles óptimos, clave para la compensación de dicha inflamación y por otro lado para generar un feedback negativo a través de la amígdala cerebral y el hipocampo con el que finalmente gracias a la producción de GABA revertirá la situación a la normalidad. Si el estrés se alarga más de estos 45 días se produce una hiperactivación del sistema simpático, con una hiperproducción de adrenalina y noradrenalina, generando mucha más inflamación y un descenso de dopamina. El eje hipotálamo-hipofisis-suprarenal provoca una hiperestimulación del nucleo amigdalino y se entra en situación de círculo vicioso y la generación de cortisol no es capaz de frenar la inflamación generada ni de provocar el feedback negativo a través de la amígdala cerebral y el hipocampo, cronificando el estrés y pudiendo acabar en una inmunodepresión. SINTOMATOLOGÍA Los síntomas del estrés pueden afectar diferentes esferas de nuestro organismo, ya sea a nivel orgánico como psicosocial. Saber identificar los síntomas comunes del estrés es sumamente importante para poder manejarlos. Si por el contrario no se controla, el estrés puede llegar a desencadenar muchos problemas crónicos de salud, como hipertensión arterial, obesidad, diabetes mellitus u otras enfermedades cardiovasculares Efectos comunes del estrés a nivel orgánico Dolor de cabeza Tensión o dolor muscular Dolor en el pecho Fatiga Cambios en el deseo sexual Malestar estomacal Problemas de sueño Efectos comunes del estrés en el ámbito psicosocial Ansiedad Agitación, irritabilidad o ira Falta de motivación o de concentración, tristeza o depresión Agobio Comer en exceso o comer poco Abuso de alcohol, tabaco o drogas Retraimiento social ABORDAJE Y TRATAMIENTO Saber controlar el estrés y evitar que éste llegue a cronificarse es fundamental. Es importante detectar las necesidades y ser capaz de realizar un abordaje psicosocial de la situación y ponerse en manos de profesionales sanitarios de salud mental en caso de que sea necesario. Por otra parte, algunas de las estrategias para el manejo del estrés son las siguientes: Actividad física regular Técnicas de relajación, como respiración profunda, meditación, yoga, taichí o sesiones de masajes Mantener el sentido del humor Socializar con familiares y amigos Realizar pasatiempos y ejercitar la mente, leer o escuchar música… Es recomendable buscar maneras activas de controlar el estrés. Las formas consideradas pasivas, como puede ser mirar la televisión, navegar por internet o jugar a videojuegos, pueden parecen relajantes a priori, pero pueden llegar a aumentar el nivel de estrés con el paso del tiempo. Es necesario evitar el consumo de tóxicos como el tabaco, el alcohol, la cafeína y las sustancias ilegales así como asegurar un correcto descanso nocturno y mantener una alimentación equilibrada y saludable. Algunos de los alimentos más adecuados para mantener el estrés a raya y controlar la ansiedad són: Almendras como importante fuente de Vitamina E, magnesio, fibra y grasas saludables así como estimulador de la serotonina Pipas de girasol o pistachos, con gran aporte de omega3 y minerales Avena por aportar vitaminas del grupo B, magnesio y además estimular la serotonina Aguacate Ajo Espárragos Sésamo Espirulina Kiwi y cítricos como fuentes de vitamina C Apio Otros alimentos que ayudan a estimular la serotonina son: kéfir y lácteos derivados de cabra y oveja, el chocolate (con al menos 80% de cacao), las aceitunas, el miso, el tempeh (fermentados de soja), kombutcha (te fermentado), bimuno, y las fibras ansiolíticas (legumbres, tupinambo, ñamaras, brócoli, remolacha, col lombarda…). Por otra parte, según la fase en la que nos encontremos del estrés podemos aportar suplementación que ayude a mejorar los síntomas. Fase 1: En esta fase se aprecia un déficit de magnesio y de vitaminas del grupo B con lo que se recomienda administrar vitamina B6 y magnesio y añadir zinc, como antioxidante, por la noche. Además es imprescindible regular el ritmo del sueño si empiezan a aparecer problemas a este nivel, pudiendo añadir si es preciso melatonina y/o whitania somnifera según las características del insomnio. Fase 2: En este momento comenzamos a tener problemas con la serotonina y el cortisol con lo que es recomendable añadir triptófano a media tarde (la dosis máxima es de 440 mg). En cuanto a la suplementación con vitaminas del grupo B en esta fase destacar la importancia y necesidad de la vitamina B 1, 2, 3, 5, 6, 8 y 12. Fase 3: Aparecen complicaciones derivadas del déficit de antioxidantes, dopamina, GABA y alteraciones del cortisol, con lo que se recomienda añadirlos en forma de suplemento si es preciso. Es conveniente añadir L-tirosina (a dosis máxima de 2 gr/día) y silicio. También podemos estimular la dopamina con L-Teanina. E insistir en la importancia del aporte de vitaminas del grupo B (en este caso la 1, 2, 3, 5, 8 y 12), en algunos casos será necesario añadir extracto de frambuesa por la mañana. Además cabe recordar la importancia de la terapia ortomolecular para mejorar la inflamación con las dosis recomendadas de grasas omega 3 (EPA y DHA a dosis de 1 gr diario), junto con los inmunoreguladores Vitamina A y Vitamina D que adquieren más importancia en caso que el estrés produzca una alteración del sistema inmunológico como acaba sucediendo en casos más severos.
Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO)

El SIBO es un síndrome de proliferación patológica de bacterias colonizadoras en el intestino delgado. El sobrecrecimiento bacteriano intestinal o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SBID o SIBO por sus siglas en inglés) es un síndrome heterogéneo producido por un número excesivo y/o alteración en el tipo de bacterias presentes en el intestino, habitualmente en el intestino delgado (Wikipedia). SíNTOMAS: Los síntomas más frecuentes son los siguientes: Distensión abdominal Flatulencia Dolor abdominal Alteración del ritmo intestinal (Diarrea/Estreñimiento) Dispepsia (indigestión o molestias en la parte alta del estómago) Pérdida de peso A diferencia del intestino grueso, en el intestino delgado no hay un gran número de bacterias, y se disminuye la cantidad de procesos fermentativos en esa región anatómica. Diversos procesos pueden alterar los mecanismos que mantienen ese número de bacterias bajo en el intestino delgado, ocasionando procesos de fermentación no habituales de los alimentos en él y generando los síntomas del SIBO. CAUSAS: Son múltiples las causas que pueden acabar produciendo un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, pero hay trastornos subyacentes que provocan el cuadro o la persistencia a este, algunos de estos trastornos causan daño en la mucosa intestinal o reducción de la actividad peristáltica que serían los desencadenantes de un SIBO. Trastornos funcionales y de la movilidad: pseudoobstrucción intestinal, enfermedad de Párkinson o cualquier enfermedad que produzca neuropatía o miopatía intestinal, uso de fármacos opioides… Trastornos del sistema inmune: celiaquía, parasitosis, deficiencia de inmunoglobulina A, VIH… Enfermedad de Crohn y/o intestino irritable. Neuropatía autonómica diabética. Esclerodermia. Hipotiroidismo. Anomalías estructurales o quirúrgicas: diverticulosis del intestino delgado, alteraciones de la válvula ileocecal, bypass… Trastornos derivados de un uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones. (¨protectores gástricos¨). *No podemos poner una lista exhaustiva de causas ya que el SIBO es un trastorno en constante estudio en el que se obtienen factores novedosos de forma continua. CONSECUENCIAS: -Malabsorción y/o desnutrición TRATAMIENTO: El SIBO per se, se tratará con antibioterapia, pudiendo ser ésta alopática (rifaximina o neomicina seún el patógeno encontrado) o natural (extracto de orégano, extracto de semillas de pomelo entre otros) y a posteriori un reequilibrio de la flora intestinal con probióticos (lactobacillus acidophilus LA-2, Bifidobacterium BB12, Lactobacilus rhamnosus LGC, bifidobacterium longum SP50, a tener en cuenta las cantidades de cada una de fermentos lácticos). En ocasiones el tratamiento administrado no es suficiente para la resolución total del cuadro. En estos casos deberíamos mirar más allá de lo comentado y ver si realmente el problema es a causa de un desequilibrio concreto de la microbiota intestinal (en concreto los filos firmicutes y bacteroidetes) y para conseguir el correcto equilibrio de las mismas, siendo este un punto clave para la resolución del cuadro. CONSEJOS: Llevar un modo de vida saludable, que es y entendemos como tal: Comer de forma sana, variada y equilibrada, reduciendo la ingesta de alimentos flatulentos, dieta (recomendamos ayunos o espaciar comidas y valorar la realización de una dieta FODMAP). Alejarse del estrés en lo posible, aunque sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo desde la farmacia podemos daros pauta de ayuda para reducir el estrés. Sueño reparador, este sería sin despertares nocturnos y de 7,30 horas mínimo. Evacuación diaria o cada 48 horas, la evacuación es imprescindible y esta si no es de forma automática hay que ayudar al organismo con laxantes apropiados. Ejercicio físico, caminar al menos 30 minutos al día. Vida social, los humanos hemos sido diseñados para relacionarnos y el hablar aunque sea con la vecina nos beneficia y mucho.
¿Cómo nos ayuda la melatonina?

La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal, situada en el centro del encéfalo. No solo se encuentra en humanos sino que también podemos encontrarla en animales, plantas, hongos, bacterias y algunas algas. Sus funciones son múltiples, y participa en diversos procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos, siendo sobretodo importante en el sistema inmunitario, en la apoptosis (muerte programada) celular, a nivel gastrointestinal, como antioxidante y en sistemas corporales tan importantes como el sistema nervioso o el reproductivo. A pesar de ser una hormona que el cuerpo humano no produce en el momento del nacimiento puesto que éste aprovecha la melatonina que le llega a través de la placenta (por eso los niños prematuros pueden tener problemas con el ciclo sueño-vigilia), su producción y secreción aumenta luego hasta la pubertad, cuando desciende ligeramente para volver a aumentar hasta los 35-40 años, cuando se estabiliza, y a partir de los 55-60 empieza una disminución progresiva en la producción de la misma, condicionando una pérdida de su capacidad cronobiótica. A la vez existe una relación inversamente proporcional entre la melatonina y el cortisol, ya que los ritmos circadianos (vigilia y sueño) tienen una vital importancia en el metabolismo y funcionamiento de estas dos hormonas. Si la melatonina es básica para mantener un correcto descanso nocturno el cortisol es indispensable para empezar el día al 100% y con la capacidad intacta para afrontar las necesidades y exigencias de nuestra vida. Una alteración de esta homeostasis hormonal se traducirá en infinidad de síntomas y alteraciones a nivel orgánico. La luz del día emite una señal a través de los ojos que llega hasta el núcleo supraquiásmático, que acaba emitiendo órdenes de generar cortisol (cortisol awaking response) si esta luz es diurna o melatonina si la luz es nocturna, regulando así el ciclo día-noche en nuestro organismo. Esta melatonina, se produce en la glándula pineal a partir de serotonina. Los ciclos de melatonina y cortisol forma un “baile” perfectamente orquestado y dirigido por sus directores de orquesta respectivos, la glándula pineal en el caso de la melatonina y el hipotálamo en el caso del cortisol, mediados por sus hormonas precursoras (CRH y ACTH). El pico de melatonina se produce sobre la 2 a las 3 de la noche mientras que el del cortisol sucede a partir de las 6 o las 8 de la madrugada. Todas las células de nuestro cuerpo tienen y mantienen su ritmo circadiano y se sincronizan para que todo el cuerpo vaya a la par, primero según lo dictado por el nucleo supraquiasmático y siempre gracias a los factores estimuladores periféricos. El simple hecho de comer “fuera de horas” puede provocar un aumento de peso, un acúmulo de grasa, una cada vez mayor inflamación, etc… aunque la dieta sea la misma dieta que realiza otra persona que realice las comidas a las horas “normales”. Este hecho se considera un “insulto circadiano” y puede conllevar modificaciones de estimulación y control hormonal. Algunos tipos de alteración del sueño, sobretodo relacionados con alteraciones primarias del ritmo, o secundarios a otros estados como puede ser el jet-lag, el envejecimiento, algunas patologías y síndromes cerebrales y la realización de turnos laborales, dependen precisamente de una alteración en la regulación de este reloj biológico controlado por la melatonina y el cortisol, provocando entre otros síntomas, alteraciones del ritmo sueño/vigilia. Ritmos circadianos via www.sportlife.es La cada vez más frecuente interaccción con las pantallas de luz (móviles, tabletas, ordenadores, televisión…) en horario nocturno hace que produzcamos menos cantidad de melatonina, aunque en un principio podamos llegar a dormir sin problemas, pudiendo llegar a alterar bioritmos y factores controlados por dicha hormona… Aún así solo por el hecho de modificar la generación normal de melatonina no es nada recomendable el contacto con las pantallas a partir de ciertas horas nocturnas. Síntomas del déficit de melatonina: FINAL –> Conclusiones a tener en cuenta: · La regulación circadiana de los procesos biológicos nos permite reaccionar de una manera predictiva y no reactiva a los ciclos de luz-oscuridad. · Frecuentar espacios al aire libre y vivir de forma coherente a la presencai de luz natural es de suma importancia para mantener unos hábitos básicos correctos. · La importancia de la exposición a la luz matutina y la necesidad de reducir la iluminación nocturna para regular el ritmo circadiano correcto. Si es necesario intentemos evitar gafas de sol durante las horas diurnas para no dar señales confusas a nuestro núcleo supraquiasmático así como utilizar filtros de pantalla en nuestros dispositivos móviles sobretodo en horas nocturnas.
¿Cómo puedo dejar el omeprazol de forma correcta?

Son incontables ya los años que llevamos escuchando las supuestas bonanzas del insustituible “protector gástrico” conocido también como omeprazol. Desde hace décadas este fármaco, perteneciente a la familia de los inhibidores de la bomba de protones, ha sido y sigue siendo uno de los medicamentos más prescritos y más presentes en las recetas tanto agudas como crónicas, algunas veces de forma indicada y otras simplemente para “proteger” nuestro estómago del potencial peligro gastrolesivo de otros medicamentos, sobretodo junto a la prescripción de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Me vienen a la cabeza infinidad de recetas que tratamos a diario en nuestras consultas tanto de ancianos como cada vez más de gente más joven con el omeprazol presente en ellas, arraigado de tal manera que son los propios pacientes los que se niegan a que les sea retirado de la receta porque, “si no tengo el protector de estómago…” Pero, tras años de estudios, corrientes y contradicciones se nos plantean algunas respuestas que deberíamos responder… ¿realmente es necesaria la toma de omeprazol por estos motivos? ¿Realmente de qué nos “protege” el omeprazol? ¿Se han tenido en cuenta los potenciales efectos nocivos y efectos secundarios de este tipo de fármacos? ¿Puede haber otras soluciones para evitar tomarlo? Esperamos dar una respuesta que resuelva todas vuestras dudas al respecto. Mecanismo de acción El omeprazol es, como hemos dicho previamente, un inhibidor de la bomba de protones (en la célula parietal gástrica) y su acción principal consiste en disminuir la secreción de ácido gástrico de una forma altamente selectiva. Esta inhibición es reversible. Indicaciones aprobadas Tratamiento agudo de la úlcera duodenal y úlcera gástrica benigna, incluyendo pacientes que necesitan tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Tratamiento de la úlcera gástrica y úlcera duodenal ambas asociadas a Helicobacter pylori. Tratamiento de la esofagitis erosiva por reflujo, de síntomas graves de enfermedad por reflujo no inflamatoria y de síntomas leves que no respondan al tratamiento convencional. Tratamiento del síndrome de Zollinger-Ellison y otros síndromes de hipersecreción gástrica. Tratamiento profiláctico de la úlcera duodenal, úlcera gástrica benigna o erosiones gastroduodenales inducidas por antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en pacientes de riesgo (ancianos o con antecedentes de erosiones gastroduodenales). Efectos secundarios El omeprazol puede provocar efectos secundarios relacionados a su toma como: Algunos de ellos leves como el estreñimiento, nauseas, gases, vómitos o dolor de cabeza. Otros más potencialmente importantes como: Alteraciones a nivel cardiaco por falta de magnesio. Anemia perniciosa por disminución de la absorción de vitamina B12, asociada a una posible demencia a largo plazo… Osteoporosis por un mecanismo de compensación del calcio corporal al alterar el pH del estómago. Diarrea asociada a Clostridium Difficile. Alteración de la absorción de algunos fármacos como disminución de la absorción de ketoconazol, itraconazol, la misma vitamina B12 y calcio y un aumento de la absorción de digoxina, furosemida, ácido acetilsalicílico y nifedipino. En tratamientos prolongados (que es el principal problema en la actualidad) la disminución del pH gástrico (hipoclorhidria) conlleva alteraciones a nivel digestivo tales como mayor presencia de infeccions por Helicobacter Pylori y alteraciones de nuestra microbiota y de forma secundaria alteraciones de la permeabilidad en la mucosa digestiva, sobrecrecimientos bacterianos (SIBO)… Sustitución Con lo que se ha comentado en este artículo se puede intuir que la toma prolongada de omeprazol en caso innecesario puede conllevar más efectos perjudiciales que beneficiosos. La hipoclorhidria que genera la toma de omeprazol puede ser el principal problema en el momento de intentar abandonar el tratamiento por lo que es recomendable seguir un protocolo para minimizar los posibles efectos molestos de la retirada del fármaco. El protocolo de retirada del omeprazol debe ser controlado por su profesional de salud de confianza para realizar el correcto seguimiento y valorar el ritmo de retirada.
¿Qué conoces sobre el colesterol? ¿Es realmente tan malo?

El colesterol, más allá de lo conocido de forma generalizada en la sociedad, es una hormona que desempeña funciones tan importantes como la fabricación de: Cortisol Hormonas sexuales Vitamina D Ácidos biliares Además de otras funciones a nivel de sistema nervioso central, ya desde edades muy tempranas, como la formación de mielina en la infancia. Se recomienda mantener el colesterol por debajo de los 200-220 mg/dL, aunque algunas guías hablan de 250 mg/dL (valores en pacientes sanos). Popularmente se conocen dos tipos de colesterol: “el malo” técnicamente LDL y el “bueno” HDL. ¿Porqué se conoce al colesterol LDL (Low Density Lipoprotein) como el “malo”? El colesterol LDL son pequeñas partículas que, cuando sobrepasan los niveles recomendados, nuestro organismo intenta controlar acumulándolas en la pared de los vasos sanguíneos (depósitos grasos). Esto acaba provocando aterosclerosis, a la vez que endurecimiento y estrechamiento de la luz del vaso sanguíneo. Los depósitos grasos que se forman en los vasos sanguíneos por el LDL elevado dificultan que la sangre fluya de manera correcta a través de las arterias. A consecuencia de esto el corazón no recibe la sangre en las mejores condiciones que necesita (la sangre transporta oxígeno) y esto nos aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares, ya sea a nivel coronario como cerebrovascular. El LDL alto por si mismo no provoca síntomas pero si puede causar consecuencias a nivel inflamatorio y eventos mayores cardiovasculares como los comentados. Es muy recomendable mantener las cifras de colesterol LDL por debajo de 130 mg/dL en condiciones normales. ¿Porqué se conoce al colesterol HDL (High Density Lipoprotein) como el “bueno”? El colesterol HDL se encarga del transporte reverso del colesterol y recoge el exceso de colesterol de la periferia y lo devuelve al hígado para ser eliminado. Es muy recomendable mantener las cifras de colesterol HDL por encima de 45-50 mg/dL. Entonces, ¿esto quiere decir que cuánto más alto tenga el colesterol HDL mejor para mi salud? No, ya que una elevación exagerada del mismo puede significar (según los condicionantes personales de cada paciente) que existe una inflamación. ¿Cuando se considera hipercolesterolemia familiar? A pesar de necesitar diversos criterios para confirmar el diagnóstico se precisa una cifra de colesterol mayor de 290 mg/dL (LDL mayor de 190 mg/dL) Los problemas de colesterol elevado pueden ser de causa genética o por mantener en el tiempo hábitos no saludables. A pesar de eso hay que saber que la dieta tan solo aporta un 25% del total del colesterol (exógeno), siendo el resto fabricado por el hígado (endógeno). ¿Donde está el secreto entonces? En la forma en que nuestro organismo responde al colesterol, por otros factores inflamatorios que pueden acompañar situaciones de inflamación de bajo grado (sobrepeso, resistencia a la insulina, resistencia a la leptina, estrés, alteraciones de la microbiota…) u otros factores de riesgo cardiovascular (tabaco, sedentarismo…). A todo esto se le puede añadir un posible aumento de los triglicéridos (TG), una de las partículas responsables de complicar aún más la situación, pudiendo aumentar la cifra de colesterol LDL. En todos los casos las alteraciones de las cifras de colesterol son susceptibles de mejora con tratamiento. Factores de riesgo: Mala alimentación (principalmente grasas saturadaras y grasas trans, hidratos de carbono y azúcares refinados, comidas procesadas…) Obesidad (Índice de Masa Corporal de 30 o superior). Perímetro abdominal (en hombres superior a 102 cm y mujeres superior a 89 cm). Falta de ejercicio (vida sedentaria) Tabaquismo Enfermedades coadyuvantes como la Diabetes Mellitus Como tratarlo: La base del abordaje de la hipercolesterolemia tanto desde el punto de vista de tratamiento como de la prevención de una hipercolesterolemia se basa en una dieta adecuada y en seguir un estilo de vida “antiinflamatorio”. Se ha demostrado que los marcadores cardiovasculares (triglicèridos, colesterol, LDL, HDL, glucosa, presión sanguínea y circunferencia de cintura) mejoran sobretodo con una dieta baja en hidratos de carbono y sobretodo baja en azúcares refinados y comida procesada. Es más, está demostrado que la incorporación de grasas en la dieta es recomendable, pero, ¿como hacerlo? Por una parte deberíamos aumentar el consumo de: Grasas monoinsturadas: aceite de oliva (recomendable virgen extra), aceitunas, aguacate y frutos secos naturales (no fritos ni tostados). Grasas poliinsaturadas: semillas de lino, sésamo y chia, pescado azul (sardinas, atún, salmón, caballa… – Ácidos grasos Omega 3), nueces y Ácidos grasos Omega 6. Fibra: fruta, verdura, legumbres… Micronutrientes: Vitamina B3 – Niacina (presente en alimentos de origen animal, guisantes, arroz integral, verduras de hoja, setas, champiñones y aguacate), Vitamina C (presente en frutas y verduras), calcio y vitamina D (presente de forma importante en pescados azules, aguacate y yema del huevo). Polifenoles, flavonoides y antioxidantes: presentes en frutas como cítricos o uva roja (resveratrol), cebolla, coles… Por otra parte reducir el consumo de: Grasas saturadas Grasas hidrogenadas y trans: presentes en alimentos procesados y ultraprocesados, bollería, pastelería industrial, alimentos precocinados, snacks… En caso de persistencia de cifras altas de colesterol a pesar de una correcta alimentación y estilo de vida podemos valorar aplicar tratamiento. -De forma alopática con estatinas (simvastatina y atorvastatina como las más conocidas…). Este tipo de fármacos inhiben la enzima 3-hidroxi-3-metilgutaril conezima A reductasa al principio de la ruta del mevalonato. El colesterol se sintetiza a través de esta ruta. Este tipo de tratamiento no está exento de efectos secundarios, entre los cuales podemos destacar: Dolor y alteraciones a nivel muscular (mialgias y miopatias) Astenia. Inflamación hepática con elevación de transaminasas (recomendable realizar controles analíticos de forma periódica para valorar estas posibles alteraciones) Aumento del nivel de azúcar en sangre y como consecuencia diabetes méllitus tipo 2. Rigidez articular -De manera fisionutricional podemos abordar la hipercolesterolemia con levadura de arroz rojo + Q10 La EFSA (European Food Safety Authority) asegura que consumir 10 mg diarios de monakolina K contribuye a mantener concentraciones normales de colesterol en sangre. Precisamente podemos encontrarla en la levadura de arroz rojo. La coenzima Q10 actuará en el mismo punto donde lo hacen las estatinas ayudando a mejorar la síntesis de colesterol. Tanto en un tipo de tratamiento (estatinas) como en el otro (fisionutrición) realizaremos una toma única por la noche. Por otra parte, la micoterapia es otra opción
¿Porqué es tan importante la serotonina?

Son días duros para todos. Días en los que más nos vale tener la serotonina a prueba de bombas. La serotonina es una de nuestras “mejores amigas” en los buenos y en los malos momentos, así que hay que aprender a cuidar muy, muy bien de ella. La serotonina es un neurotransmisor que regula nuestro estado de ánimo y nuestra capacidad para socializar principalmente, aunque tambien influye de forma muy relevante en nuestro ciclo del sueño y nuestra respuesta al dolor. Del mismo modo la serotonina interviene en la síntesis y función de otros neurotransmisores como la dopamina y de forma directa la melatonina, regulando así cuadros clínicos relacionados con la ansiedad, la depresión o el insomnio (con mayor afectación en mujeres).Tambien se ha evidenciado relación entre la serotonina y cuadros clínicos como migrañas, fibromialgia, hiperactividad y patologías autoinmunes. El origen de la serotonina es doble, es decir, se genera a nivel de sistema nervioso central y también en el aparato digestivo, donde se genera un 80% de toda su producción, dejando entrever la vital importancia de una correcta alimentación para regular la eficacia de la acción de la serotonina, con una importante relación con alteraciones y patologías tan importantes como el colon irritable.Entonces, ¿cómo podemos cuidar de nuestra serotonina? Es evidente que una correcta alimentación rica en precursores de la serotonina como el triptófano y en los cofactores que ayudan a que los procesos metabólicos se sucedan correctamente como las vitaminas del grupo B (B1, B6, B9, B12…), la vitamina C, el magnesio, el Zinc, el Calcio, es más que esencial. Así que aquí es donde podemos encontrar alimentos ricos en estas sustancias y oligoelementos. Alimentos ricos en Triptófano: Soja Frutos secos(Pistachos, Almendras) Queso Legumbres (alubias blancas, lentejas) Pescado azul (atún, salmón) Huevo (sobretodo la yema) Fruta de temporada (piña, plátano) Chocolate negro (de más de 85%) Alimentos ricos en vitaminas B1-B6-B9-B12: Germen de trigo Cereales integrales Pescado azul (anchoas, sardinas) Siitake Avena Frutos secos (nueces) Carne magra (pollo, pavo, conejo) Codorniz Huevo (sobretodo la yema) Fruta de temporada Alimentos ricos en Vitamina C: Frutas (cítricos, grosellas negras, fresas, mango, kiwi, piña) –> Un buen truco podría ser tomar piña por la noche para convertir esa serotonina en melatonina y dormir mejor… Verduras (pimientos, verduras verdes como el brócoli y las coles de bruselas) Alimentos ricos en Zinc: (procedente de alimentos de origen animal se absorbe más fácilmente que el de los alimentos de origen vegetal) Ostras, gambas, cangrejos y otros mariscos Carnes rojas (aves) Pescado azul Queso Legumbres (alubias, guisantes, brotes de soja y cacahuetes) Cereales Tofu Levadura de la cerveza Verduras cocinadas (judías verdes) Champiñones Alimentos ricos en Magnesio: Queso Algas (Wakame, kombu) Tofu Verduras de hoja verde Semillas (pipas de calabaza, pipas de girasol, sésamo) Salvado de trigo Frutos secos (anacardos, almendras) Piñones Fruta de temporada Chocolate negro (de más de 85%) y cacao en polvo Alimentos ricos en Calcio: Quesos y lácteos Tofu Frutos secos (almendras y avellanas) Levadura de la cerveza Verduras (Brócoli, col) y verduras de hoja oscura (diente de león, nabo, berza, mostaza, col rizada, acelga) Pescado azul
¿Qué son los Carbohidratos Accesibles a la Microbiota (MAC)?

¿Tienes síntomas tan diversos como dolor mandibular, colon irritable, fibromialgia, fatiga crónica, histaminosis (alergias, dermatitis…), ansiedad, alteraciones relacionadas con tu ciclo menstrual (síndrome premenstrual, endometriosis, miomas, mastopatía fibroquística), sueño poco profundo, alteraciones de tiroides? ¿Tienes dolor de cabeza cuando tomas un café? ¿Has realizado multitud de tratamientos o abordajes y no encuentras una solución? Quizás estos síntomas tan distintos entre ellos tienen un mismo origen y se puede abordar de una forma distinta… Si además me cuentas que eres una persona perfeccionista, muy autoexigente, planificadora y con bruxismo (por la noche aprietas los dientes mientras duermes), habría que plantearse si tienes un problema de metilación. La explicación a estos síntomas puede tener relación con la acumulación de “tóxicos” en tu organismo, como la histamina, los estrógenos o las hormonas de estrés (catecolaminas), sustancias necesarias pero que en exceso pueden provocar alteraciones importantes a diversos niveles. Una de las vías de eliminación de estos tóxicos por parte de nuestro organismo es la METILACIÓN. La metilación forma parte de la segunda fase de la detoxificación hepática, cuando los metabolitos tóxicos generados en la primera fase de detoxificación deben ser preparados para su eliminación a través de los distintos emuntorios corporales como la orina o el sudor.La metilación es un proceso en el que se añade grupos metil (CH3) para inactivar los tóxicos, necesario para regular la activación de genes, detoxificar, fabricar neurotransmisores, hormonas, sintetizar ADN, generación de células inmunes, mielinización… A partir de la metionina (aminoácido) se inicia la metilación de los tóxicos para eliminarlos correctamentea, interviniendo el ciclo de la metionina, el ciclo del folato y el ciclo de la biopterina, por lo que si existen fallos en alguno de estos engranajes puede alterar esta metilación. Las alteraciones en este proceso de metilación pueden ser debidas a polimorfismos genéticos de la enzima COMT (Catecol-O-MetilTransferasa) y a alteraciones en los ciclos participantes en la metilación (metionina, folato, biopterina) y sus cofactores. Esto nos provocará una metilación más lenta y un acúmulo de las sustancias tóxicas en nuestro organismo, provocando los síntomas explicados. Algunos de estos cofactores cuya presencia es necesaria en la metilación son elementos tan importantes como el magnesio, las vitaminas B2, B6, B7, B9 (ácido fólico), B12, SAME (S-adenilmetionina). Además de los síntomas que hacen sospechar una metilación lenta, podemos analizar la homocisteina en sangre (con valores por encima de 10-12 mmol/L), además de los niveles de los cofactores ya comentados, así que será importante la determinación de perfiles de vitaminas y oligoelementos para ayudarnos en el diagnóstico y en el tratamiento. Pueden ayudarnos mucho para mejorar la metilación aquellos alimentos y nutrientes con presencia de vitaminas B2, B6, B7, B9, B12, magnesio, metionina, inositol… Además será importante controlar el exceso de café y la exposición a tóxicos ambientales (bisfenol, cosméticos…) Vitamina B2: cereales integrales, pescado azul, hígado de bacalao, semillas de sésamo, frutos secos Vitamina B6: frutos secos, plátano, espárragos, tomate, col, salmón Vitamina B7 o Colina y su metabolito Trimetilglicina – TMG (betaina): brócoli, remolacha, lecitina de soja, nueces de brasil, mantequilla de cacahuete, hígado, lechuga, col, coliflor, espinacas, espárragos, yema de huevo, gambas, bacalao, salmón, cereales integrales, legumbres, tofu, plátano, sésamo, lino Vitamina B9: hígado, legumbres, remolacha, verduras color verde oscuro, mango, aguacate Vitamina B12: pescado, marisco, yema de huevo, carne, legumbres, shiitake, espirulina Magnesio: verduras color verde oscuro, cacao, frutos secos, plátano, sandía, higos, cacao, sésamo Metionina: proteinas animales, frutos secos Inositol: Cerelaes integrales, legumbres